María-Paz López

La Vanguardia.com

Religiosas con nombre y apellidos ganan cada vez más protagonismo en los medios

Con hábito o sin él, pero cargadas de argumentos, en los últimos tiempos las religiosas se han hecho un hueco en los medios de comunicación, que las solicitan para entrevistas y debates. Están asimismo cada vez más presentes en conferencias y simposios, también del ámbito civil. Son monjas con nombres y apellidos, y con discurso propio, que proyectan una imagen novedosa de la Iglesia católica que los medios, reflejo al fin de la sociedad, juzgan interesante para sus audiencias.

Religiosas como la benedictina de Montserrat Teresa Forcades, la dominica Lucía Caram o la teresiana Viqui Molins han cosechado notoriedad por motivos diversos, como también la bloguera Gemma Morató (dominica de la Presentación) o la tuitera Xiskya Valladares (religiosa de Pureza de María), entre otras.

Diversos elementos confluyen en el interés de los medios por estas mujeres de Iglesia, a juicio del claretiano Màxim Muñoz, presidente de la Unió de Religiosos de Catalunya (URC). “Son mujeres religiosas que rompen el tópico de mujeres sumisas y alejadas del mundo –arguye–. Se presentan como mujeres muy libres y comprometidas, especialmente con los sectores más desfavorecidos de la sociedad, con un punto de crítica y de denuncia social y también eclesial”. Otro ejemplo palmario: la carmelita misionera Brígida Moreta ha promovido en internet la aplaudida iniciativa #apartheidsanitariono, contra el plan del Gobierno del PP de dejar sin tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular.

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