Isabel Gómez-Acebo

Blog Cajón de ilusiones, www.21rs.es

Todos conocemos historias de un pasado bastante reciente en que, cuando el señorito preñaba a la criada, ésta tenía todas las de perder. Perdía el trabajo, el honor y se quedaba en la calle como madre soltera sin recursos, lo que la abocaba a la prostitución. Pero ¿qué sucede cuando el señorito es sacerdote? Con las amas de cura no solía haber problemas porque las dos partes estaban de acuerdo ya que gozaban de beneficios mutuos.

Mucho más serio es cuando el sacerdote abusa de su poder con una feligresa o con una monja que es el caso que traigo a este blog porque Vida Nueva (número 2945 del 13- 19 de junio) alude al problema en su revista. Y me pregunto si lo hace, porque acabado el escándalo de la pedofilia toca ahora terminar con esta impunidad sangrante.

Refresco la memoria a los que no conozcan los hechos y que salieron a la luz tras los informes de varias religiosas, especialmente el de la hermana Maura O’Donohue de las Misioneras Médicas de África en 1994 y sor Mary McDonald de las Misioneras de Nuestra Señora de África en 1998. Estos textos hablan de abusos clericales en 23 países pero especialmente en el continente africano y que fueron mal tratados, una vez más, por los obispos. Uno de ellos alegó que en el contexto de su país “el celibato exige no contraer matrimonio lo que no quiere decir que los sacerdotes no tengan hijos”.

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