Mercedes Navarro Puerto

Hace muchos años escribí mi tesis doctoral de psicología sobre el itinerario del yo alma en Las Moradas de santa Teresa. En ella, entre otras dimensiones, estudié la del cuerpo. Sin embargo, cuando después de más de dos décadas he vuelto a aquel texto en la perspectiva corporal, me ha sorprendido darme cuenta de la complejidad de su sentido. El texto de Teresa es el mismo, pero yo no soy la misma, ni tampoco es idéntica la perspectiva desde la que leo hoy Las Moradas. Por eso, solo me aventuro a ofrecer una aproximación global, diferente a la minuciosa y detallada que hice en mi tesis. Por otro lado, la perspectiva de aquel trabajo era psicológica y, como es lógico, lo era también la metodología empleada. Mis pretensiones en este pequeño texto son bastante más modestas y mi perspectiva es distinta, aunque no excluya la mirada psicológica en algún momento concreto. Pretendo ofrecer y compartir mis observaciones y reflexiones sobre lo que descubro sobre el cuerpo en mi lectura actual de esta obra de Teresa.

En este momento, me doy cuenta de que hablar del cuerpo en el texto de Las Moradas de Teresa de Ávila requiere tomar una decisión sobre el significado del término. Puede parecer fácil, pues da la impresión de que todo el mundo sabe qué quiere decir cuerpo, pero no es sencillo. Todos sabemos que su significado tiene muchas dimensiones. Por citar algunas, “cuerpo” se entiende de un modo diferente en la dimensión del tiempo, según la época, en la dimensión sociocultural, según el contexto, según la cultura, y en la dimensión personal, según cada experiencia biográfica.

Aquí no me voy a ocupar del cuerpo en Teresa, aunque es lógico que en mi aproximación se perciba su personalísima huella. No trataré del cuerpo en Teresa, así como aparece en su biografía ni en el resto de sus obras, pero haré referencia a él, brevemente, en las notas contextuales. Pretendo centrarme en los significados que descubro en el texto de Las Moradas, como ha quedado en sus páginas, consciente de que me sitúo ante un texto escrito hace quinientos años. Lógicamente tengo en cuenta que en el texto queda proyectada mucha de la experiencia corporal de la autora, unas veces expresamente, y la mayoría, de forma inconsciente e implícita.

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