Magdalena de Bingen

El punto de partida es la observación de lo que sucede entre una realidad y la reflexión sobre la misma. Concretamente, la observación de la evolución en la relación entre realidad y reflexión teológica que ha tenido lugar a lo largo de los últimos 40 años. No deseo simplificar lo complejo. Es necesario, sin embargo, centrar la reflexión, con cierta simplicidad, en algunos hechos llamativos. Cuando la Vida Religiosa apostólica se encontraba en momentos de vida, es decir, de cambio, esa misma vida pedía una reflexión. Eran los tiempos del Vaticano II o, mejor, del postconcilio. Los tiempos en los que se crearon categorías y se cambiaron las ya existentes, que no podían dar cuenta de la abundancia de vida que brotaba por todas partes. La teología, en general, se encontraba en fase de recreación, impulsada en buena medida por los estudios bíblicos y las corrientes hermenéuticas del momento. Fueron tiempos de abundancia y fértil fecundidad.

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