Sandra M. Schneiders

Cuando vi el tema que me habían asignado me sentí un poco desorientada. ¿Cómo hablar de la “naturaleza radical y del significado” de lo que sea, en poco menos de quince minutos? Además, según el Derecho Canónico la “vida consagrada” comprende no solamente a los Institutos Religiosos, sino también otras formas de vida. Así que, siguiendo el ejemplo del mal siervo en Lucas 16,1-9 de quien Jesús alaba su sagacidad, inmediatamente me puse a trabajar y redacté este artículo fijando dos parámetros para mis reflexiones.

Primero, siguiendo la sugerencia de Mary Maher he decidido limitar mi tema a la Vida Religiosa Apostólica. Segundo, por “naturaleza radical” no me refiero aquí a una esencia platónica formada por “elementos esenciales” inmutables, sino más bien a lo que está en la raíz de la vida religiosa, lo que le es específico y la distingue, incluso sabiendo que puede y debe tomar diversas formas en distintas situaciones históricas.

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