Hna. Mary John Mananzan, OSB

CIB Symposium, Roma 2014

 

Hemos reflexionado sobre la escucha con el oído de nuestro corazón a la Palabra de Dios en la Escritura y en la Regla de nuestro padre san Benito. Hoy pondremos el foco de nuestra atención en la voz de Dios que habla en los signos de los tiempos, en las personas y en la naturaleza. Propongo que reflexionemos sobre lo siguiente.

Primera parte: Dios habla en los signos de los tiempos, en las personas y en la naturaleza

En nuestros tiempos hay muchas tendencias, pero voy a elegir solo las que creo que tienen un gran impacto en nuestras vidas como religiosas.

  1. GLOBALIZACIÓN

Esta palabra puede tener muchos significados. En sentido positivo, puede significar solidaridad internacional, ciudadanía mundial, etc. Sin embargo, en su sentido original y económico, globalización significa la integración de las economías del mundo entero en la economía de mercado capitalista liberal que está controlada por el Grupo de los Ocho (G-8). Sus principales características son:

  1. Economía sin fronteras. Aboga por la eliminación de tarifas protectoras y da juego al libre mercado.
  2. Liberalización de las importaciones. Es el corolario de la economía sin fronteras. Se trata de que puedan entrar en el país, sin ninguna limitación, bienes de todos los demás países. Esto puede inducir a los consumidores a pensar que se trata de algo bueno, porque implica mucha variedad y la competencia puede bajar los precios. Pero también puede acabar con las industrias locales y, cuando estas cierran, la gente tiene que depender de otros países para sus necesidades básicas, lo que realmente no garantiza, por ejemplo, la seguridad alimentaria. No se trata, pues, de consumo sostenible.
  3. Juego libre de mercado. Aboga por la disminución del control del Estado y hace de las fuerzas del mercado los principales criterios de actuación. Así, el beneficio y la demanda del mercado se convierten en los supremos valores. Todo se sacrifica a esto: consumidores, trabajo, etc. Y se eliminan los intereses éticos y sociales.
  4. Privatización. Todas las empresas productivas se ponen en manos privadas y, preferentemente, extranjeras, lo que afianza eficazmente el control extranjero de las economías en desarrollo. También los servicios básicos como la energía, etc. se ponen en manos privadas, que no tienen más motivación que el beneficio, y, por lo tanto, se retiran las subvenciones y se disparan los precios de los servicios básicos.
  5. Capitalismo financiero. No es capitalismo de producción, sino más bien de especulación financiera. De manera que incluso la producción (fabricación) no tiene como fin cubrir necesidades, sino la especulación. Alrededor de un trillón de dólares dan la vuelta al mundo cada día en el comercio financiero.

A pesar de las promesas de desarrollo y bienestar mundial, la globalización no solo ha aumentado la brecha entre ricos y pobres, sino que actualmente ha causado una crisis financiera global y ha contribuido gravemente a la destrucción del medio ambiente.

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