María Pilar Wirtz Molezún, ODN

María José Torres Pérez, Ap. C. J.

En principio, aceptamos con gusto el desafío de afrontar juntas este tema. Nos parecía apasionante poder reflexionar y decir nuestra palabra en una búsqueda que tanto nos afecta y por lo que, de una u otra manera, estamos apostando la vida. Pero, a medida que nos fuimos poniendo en contacto con lo mucho y bueno que está ya dicho y escrito hoy sobre la vida religiosa, nos entró una sensación de desánimo y hasta de un cierto rechazo: ¿qué podemos decir que no esté ya sobradamente dicho?, ¿no estaremos contribuyendo a ese “consumismo” de ideas que va desgastando las palabras sin que de hecho nos animen a vivir algo nuevo?

Esta pequeña crisis nos llevó a centrar nuestra reflexión. En este momento histórico parece que, en conjunto, vamos encontrando una mayor claridad teórica sobre el horizonte hacia donde apunta la vida religiosa: ideas, desafíos, intuiciones, llamadas, propuestas. Lo que nos falta es el cómo ponernos a ello. Por eso nos proponemos hablar desde nuestra propia experiencia personal, desde lo que va siendo verdadero en cada una de nosotras, ir entrelazando visiones y dejar que nuestra propuesta vaya emergiendo en un sencillo compartir. Solamente así, pensamos, podremos aportar algo nuevo. Es decir, abrirnos a que algo se nos movilice por dentro y, desde ahí, colaborar a que todas y todos salgamos de aquí algo más esperanzados y animados, más decididos y decididas a poner manos en esta obra.

Por eso, iremos pasando por el corazón, es decir, por nuestra mente, sensibilidad y experiencia, ideas que van siendo ya un patrimonio común. Por el pensar, sentir y vivir de dos mujeres concretas: Pepa y Pilar, con historias y edades diferentes. Con un bagaje congregacional que nos ha ido marcando de modo diferente ‒Apostólicas del Corazón de Jesús y Compañía de María‒ y una situación vital actual que nos pone en contacto con realidades muy diversas.

Pepa vive en Lavapiés, con Teresa y Estrella, una comunidad intercongregacional inserta en un barrio del casco antiguo de Madrid. Un lugar donde se da cita lo diferente: inmigración de todos los países, movimientos alternativos, okupas, grupos de las más variadas tendencias, juventud que lucha por la supervivencia y por conservar su identidad en un mundo diferente… Un lugar en el que lo nuevo y lo distinto emerge con fuerza y busca su lugar en la sociedad.

Pilar vive en una comunidad de la Compañía de María, con Carmen, María y Lucía en un lugar perdido del mundo rural gallego, compartiendo su vida con los vecinos y vecinas de una aldea llamada Bazar. Una realidad tradicional y envejecida, en la que se dan costumbres antiguas en medio de valores “nuevos”, es decir, profundamente humanos. Un lugar en donde se aprende, día a día, a permanecer y resistir con dignidad ante un futuro amenazado por la exclusión del desarrollo capitalista.

Y así, en un diálogo verdadero, en un clima de acogida, confianza y libertad, entre la sintonía y la diferencia, con subidas y bajadas de ánimo y ayudadas por las nuevas tecnologías, es como fue naciendo esta sencilla aportación. Pensamos que este modo de proceder: dejando que lo nuevo surja desde lo más verdadero de cada una y que se vaya recreando en la escucha, el diálogo, el compartir vivencial, el debate de ideas, forma ya parte de nuestra visión del tema.

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