Tag Archives: Magdalena de Bingen

Vida y estilo de vida: el cuerpo

0

Posted on by

Magdalena de Bingen

La categoría teológica, mediadora, de la cotidianidad, se expresa en y con el cuerpo. Y el cuerpo, a su vez, es accesible a través de su materia animada (Gn 2,7) y expresiva configurada por el tiempo y el espacio. Comencemos por el tiempo.

Comprendemos esta coordenada vital en términos de historia (pasado, tiempo dilatado) y en términos de experiencia (presente, tiempo inmediato y abreviado). La historia nos habla de continuidad y de cambios, lineales, circulares y en espiral. La experiencia apela a múltiples niveles integrados, en lo que llamamos vida, que son difíciles de medir e incluso de expresar. Habitualmente identificamos el tiempo con la vida, y, aunque no sea exacto, es funcional: nos sirve para entendernos. Ambas dimensiones (tiempo y vida) se encuentran tematizadas de una forma o de otra en las distintas teologías. No existe, estrictamente hablando, una teología del tiempo y, quizás tampoco, una teología de la vida, pero ciertamente el pensamiento teológico se ha ocupado de uno y de otra, directa e indirectamente. Estamos, por tanto, ante unas cuestiones existenciales y tradicionales.

Ver texto completo

La pregunta sobre D*s y la cotidianidad como categoría teológica

0

Posted on by

Magdalena de Bingen

A menudo, bajo capa de condescendiente valoración, las mujeres somos acusadas de estrechez de miras respecto a la realidad y respecto a la propia experiencia religiosa y espiritual. Llamo valoración sesgada y condescendiente a las apreciaciones que alaban en las mujeres una peculiar sensibilidad religiosa, su capacidad para la oración y la vida contemplativa, su predisposición a entrar en relación con la Divinidad. Tras ella se esconde la descalificación y el desprecio. Todavía, no nos engañemos, la objetividad es más valorada que la subjetividad, asociadas, respectivamente, al género masculino y al femenino. Todavía se cree en esa supuesta esencia de lo femenino que parece capacitar cuasi genéticamente a las mujeres para todo lo emocional y difícilmente apresable desde fuera.

Ver texto completo

La pregunta perenne sobre D*s: el enigma de su Ser y de su Estar

0

Posted on by

Magdalena de Bingen

He escuchado y leído diferentes testimonios acerca de D*s. He percibido algunos elementos contextuales del ayer, del hoy, de los espacios geográficos, de los distintos itinerarios biográficos, de las categorías sociales y culturales que marcan etapas y experiencias, que se asoman con sigilo o con descaro al vocabulario… La muestra es pequeña, pero suficiente y significativa para continuar arriesgando este discurso que, por más que quiera tener otros en cuenta, es, al fin, un discurso mío, discurso propio y, tal vez en algunos sentidos, discurso apropiado.

Ver texto completo

El fundamento de la Vida Religiosa: La pregunta por D*s.

0

Posted on by

Magdalena de Bingen

La teología (que es teoría y no doctrina) suele hacer uso de la categoría de la paradoja. Sin ella, como le ocurre a otras teorías, limitaría mucho sus posibilidades. Es más: sin la paradoja, caería en un lamentable reduccionismo. La teología, que, además, se asienta en la fe del sujeto que la hace, no comparte cierta concepción de neutralidad, más propia de otras teorías. Su punto de partida, por lo tanto, es la experiencia de fe en una comunidad de fe, que supone un contexto histórico y socio-político determinado y unas determinadas creencias y representaciones que la misma teología ha de revisar continuamente. La teología que utiliza la paradoja para referirse a la Divinidad, además, es, en esta reflexión, abierta y explícitamente, una teología feminista.

Ver texto completo

Algunas reflexiones metodológicas sobre la Teología, y en particular, sobre la Teología de la Vida Religiosa.

0

Posted on by

Magdalena de Bingen

El punto de partida es la observación de lo que sucede entre una realidad y la reflexión sobre la misma. Concretamente, la observación de la evolución en la relación entre realidad y reflexión teológica que ha tenido lugar a lo largo de los últimos 40 años. No deseo simplificar lo complejo. Es necesario, sin embargo, centrar la reflexión, con cierta simplicidad, en algunos hechos llamativos. Cuando la Vida Religiosa apostólica se encontraba en momentos de vida, es decir, de cambio, esa misma vida pedía una reflexión. Eran los tiempos del Vaticano II o, mejor, del postconcilio. Los tiempos en los que se crearon categorías y se cambiaron las ya existentes, que no podían dar cuenta de la abundancia de vida que brotaba por todas partes. La teología, en general, se encontraba en fase de recreación, impulsada en buena medida por los estudios bíblicos y las corrientes hermenéuticas del momento. Fueron tiempos de abundancia y fértil fecundidad.

Ver texto completo