Una clave de lectura desde Latinoamérica

0

Posted on by

Maricarmen Bracamontes OSB

El Seminario sobre Identidad y Significatividad de la Vida Religiosa Apostólica (VRA), facilitó un diálogo entre diversidad de experiencias y reflexiones teológicas. Se vislumbraron algunos de los desafíos que tienen que ver tanto con la audacia de anunciar, con todo el ser, que Dios camina al lado de la humanidad en la historia, así como con la invitación a ensayar formas inéditas que den testimonio de que la Vida en abundancia que nos ha sido prometida, se saborea ya desde este aquí y ahora. (Cfr. Jn 10, 10b)

La VRA ha venido dinamizando algunas intuiciones que han ido recreando la esperanza en el contexto del cambio de época por el que transita la humanidad. Algunas de esas intuiciones se evocaron como parte de la escenografía del Seminario. Por poner un ejemplo menciono el anhelo que, desde que inició el nuevo siglo y milenio, intuyó la CLAR: la urgente necesidad de entretejer las dimensiones Místico/Profética de la vida cristiana; esto se expresó, así mismo, en el Congreso de 2004 como, Pasión por Cristo (Dimensión Mística), Pasión por la Humanidad (Dimensión Profética) y, lo refleja, también, la IV Conferencia Episcopal Latinoamericana en el llamado a reconocernos Discípulas/os (Dimensión Mística/Pasión por Cristo) y Misioneros/as (Dimensión Profética/Pasión por la Humanidad) de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan Vida.

Ver texto completo

Mentalidad clerical y religiosas

0

Posted on by

Gracia Burgos

Cuando se cambia de estación, sobre todo en los cambios más importantes como los de invierno/verano, estación seca/estación de lluvias, las mujeres solemos hacer limpieza en nuestras casas. Esto ocurre también en los monasterios, conventos y comunidades religiosas. En este ritual se cumplen muchas funciones, pero una de ellas se cuela subrepticiamente hasta que se pone en marcha. Me refiero, lógicamente, a los cambios. Hay algunos suaves, apenas perceptibles, y otros arriesgados y valientes.

En la sociedad dicho ritual se produce en los momentos de cambio o de cruce de épocas, mientras se sale de una y se entra en la siguiente. Las instituciones también lo experimentan, a pesar de las resistencias que ofrecen. Pues bien, en este momento le toca a la institución eclesiástica y eclesial. Estamos en pleno cambio de “estación”. Como en todos los cambios, hay cosas que “no se tocan” y otras que “se dejan para más adelante”. Hay cosas, también, cuyo cambio ni pasa por la imaginación. Una de estas cosas que “no se tocan” es el clero. Es posible que se toque el celibato obligatorio (que ya era hora), pero no parece que le llegue la hora al clero. El celibato obligatorio, además, es para los clérigos diocesanos, no para los clérigos religiosos, para quienes el celibato forma parte del estilo de vida que llamamos Vida Religiosa o Vida Consagrada.

Es buen momento para desclericalizar, como quien deshollina una chimenea o un conducto de aire. Un momento buenísimo. Los asuntos de las mujeres en esta época, una época que puede durar bastante, no parece que se vayan a tocar, de modo que seguiremos trabajando en ellos mediante las vías indirectas. Las religiosas, a diferencia de los religiosos, siempre fuimos laicas, pues la institución eclesiástica no contempla en su estructura más que dos grandes categorías: clero y laicado. En cada gran grupo existen sus grados y diferencias, pero, a la postre, siempre quedan definidas estas dos grandes categorías, que no se mezclan entre sí.

Puesto que las religiosas nunca fuimos clero ni del clero, es hora de que revisemos esas adherencias clericales que nos han acompañado durante siglos confundiéndonos y confundiendo al resto de la comunidad cristiana. Podemos intentar desclericalizarnos, que no es cosa fácil. Comencemos por observar esas adherencias para ir limpiándolas de nuestras instituciones. Descubrirlas y limpiarlas. Nos quedaremos laicas mondas y lirondas. Pero no nos engañemos, pues esta es una tarea difícil y complicada. No hablamos de una limpieza superficial, sino honda, hacia dentro de nosotras mismas, de cada una.

Leer texto completo

La escritura desde un mundo oculto: espiritualidad y anonimidad en el convento de San Juan de la Penitencia

0

Posted on by

Asunción Lavrin (1)

Febrero, 1758: Convento de San Juan de la Penitencia, ciudad de México, Nueva España

Sor María de Jesús Felipa entrega a su padre espiritual el cuaderno donde mensualmente escribe sobre su vida espiritual, prologando el mismo con las siguientes palabras: “Sr. y Pe. mío por sólo obedecer tomo la pluma mas no porque hallo cosa especial que manifestar si sólo mostrar la grande oscuridad de padecen las potencias…”

Durante el resto de ese año se repite puntualmente la entrega, que va desgranando la cotidianidad espiritual y física de sor María Felipa en una letra menuda y relativamente clara, sin puntuación y frecuentemente sin perfecta ilación, pero con un destino fijo: el de desahogar su alma, y en el proceso descubrir el sentido de su vida, ya que dice, “Que al tiempo de escribir todo se serena y sólo tengo libertad de poder manifestar mis aflicciones y conforme lo voy poniendo se descubre en mi alma la luz de lo que voy manifestando…” (f. 14v).

Este diario termina abruptamente a mediados de diciembre, tras 114 páginas (228 folios en recto y verso), en las cuales establece un diálogo intenso con el interlocutor: el confesor, ese “otro” cuyo nombre desconocemos, pero cuya presencia-ausencia es uno de los ejes primarios de este diario. El olvido de éste que he llamado diario espiritual, por falta de mejor alternativa, aprisionó estos once meses de una existencia que hasta ahora ha permanecido anónima por 242 años. Se cumplió así su destino, que fue el de abrir interioridades a la única persona a quien María de Jesús Felipa podía comunicárselas y a quien ella describe “como el que está en lugar de Dios” (f. 8v).

La escritura entre muros y anónima fue el destino de la escritura femenina espiritual en La Nueva España. En el siglo XVII, la presencia silenciada de la pluma femenina se perfila entre penumbras en las obras de cronistas o biógrafos, únicos autorizados por la tradición para sacar letras a la luz. Con la excepción de sor Juana, sólo nos quedan retazos de existencias que, con velos en los rostros, se entrevén o adivinan en cartas, recursos legales, biografías regaladas a confesores e historiadores e, irónicamente, en apretadas líneas de cuadernos de cuentas en los que se invirtieron muchas horas de trabajo anónimo. Es sólo en el siglo XVIII que se llegan a dar a la luz escritos de monjas, siendo los mejor conocidos los de sor María Águeda de San Ignacio.

Leer texto completo

(1) LAVRIN, Asunción, “La escritura desde un mundo oculto: espiritualidad y anonimidad en el convento de San Juan de la Penitencia”, Estudios de Historia Novohispana, 22 (2000) pp. 49-75.

Respuesta a los nuevos movimientos en la vida religiosa: una experiencia franciscana

0

Posted on by

Ilia Delio, OSF

Cuando el Vaticano II invitó a las congregaciones y órdenes a volver al origen de sus carismas, los Franciscanos descubrieron sus raíces en la tradición del despertar evangélico de la Edad Media. A través de un estudio crítico de textos, los Franciscanos llegaron a identificar su camino de vida como una vida evangélica. Sabemos que ni la oración ni el trabajo definen el corazón de esta vida, más bien esta vida evangélica consiste en vivir como persona en relación. Es una vida centrada en el seguimiento de Jesucristo y en hacer que Cristo viva en el mundo. De aquí que el sentido de la vida no es cómo oramos o lo que hacemos, sino cómo vivimos la experiencia de la presencia de Dios a través de Cristo. Por eso la espiritualidad Franciscana es, ante todo, profundamente secular porque la centralidad de la Encarnación refleja la bondad inherente en el mundo; el mundo no es pobre, sino rico de la bondad de Dios. Nuestro llamado nos pide dar un nombre al bien que existe, identificarse, como hermana o hermano, con lo que hay de bueno, y ayudar a que Cristo nazca como el centro y meta de esta creación.

El deseo de vivir la vida Franciscana de manera evangélica en un mundo tan complejo y global nos llevó a una hermana y a mí a empezar, hace unos años, una nueva vida comunitaria. Nuestra intención no era repetir las antiguas formas de vida religiosa en este mundo nuevo; más bien buscábamos – y buscamos todavía – nuevas formas de relacionarnos con el mundo como mujeres centradas en el Evangelio. Hay varias razones que están al origen de esta búsqueda.

Leer texto completo

El papa Francisco y la teología feminista

0

Posted on by

Por Ivone Gebara

(Desveladas agradece sinceramente a la autora y a la revista la autorización para publicar este artículo, aparecido en Alternativas: revista de análisis y reflexión teológica, n. 46 (2013), p. 131-156)

AlternativasEl papa Francisco en pocos meses de pontificado ha sido, no solamente un fenómeno mediático sino una especie de catalizador de muchas esperanzas, tal vez hasta demasiadas. En general, podemos percibir también una construcción muy positiva de su imagen. Podemos leer en muchos periódicos y en varios artículos publicados, expresiones que confirman un entusiasmo contagioso. “La esperanza renace en la Iglesia”; “Francisco el papa de los pobres”; “La revolución de Francisco en la Iglesia”; “Francisco el papa de la globalización”, expresiones que indican una expectativa positiva en relación a su pontificado. La mayor parte de los teólogos de América Latina, y creo que de otros continentes, parecen entusiasmados con él y no dudan de hacer previsiones sobre cambios radicales que podrían acontecer. Basta seguir sus envestidas en relación al Banco Vaticano, sus denuncias en relación al lucro y la política de intereses, la reforma de la Curia, para percibir que  algo  nuevo se  está delineando. Cada día es un nuevo día, igual si mantenemos nuestros antiguos hábitos y las sorpresas pueden sorprendernos o decepcionarnos.

Mientras, el buen sentido nos enseña que no podemos esperar que en pocos meses de pontificado, el papa Francisco pro-ponga todas las reformas que diferentes grupos, representando los más diversos intereses, están esperando. La vida de la Iglesia católica romana confirma la complejidad de todas las instituciones religiosas en este siglo y expresa las diferentes cuestiones políticas y económicas en torno a las religiones institucionales. En relación al papa, la diversidad de expectativas se mezcla con insatisfacciones de muchos órdenes, envolviendo prioridades objetivas y subjetivas, expresadas por los diferentes grupos. Todo ello es parte del momento mundial en que vivimos, en el que las manifestaciones y las reivindicaciones de muchos tipos se multiplican diariamente.

En este contexto, el papa podrá hacer algunas cosas, pero no todas las necesarias para el tiempo de ahora y ni todas las cosas que cada grupo espera de él. Además, hasta para establecer aquello que llamamos necesario, estamos inmersos en un mar de deseos y opiniones de lo más variado. En general, lo que parece bueno para la Iglesia como comunidad de creyentes, y lo que es bueno para mí y mi grupo, no siempre se encuentra en la misma línea.

Es en medio de esa compleja situación, en la que voces disonantes se hacen oír, es donde las reivindicaciones de las mujeres también se sitúan. Hablar de mujeres no es hablar genérica-mente de las representantes del segundo sexo, sino de grupos específicos de mujeres que asumieron como una de las misiones de su vida, reinterpretar y vivir la herencia cristiana a partir de nuevas referencias. Tal actitud se intensificó a partir del siglo XX con la percepción más aguda de la complicidad de las religiones en los procesos de dominación y exclusión de las mujeres.

Leer texto completo

1 2 3 4 5 6 7 8