Entre dos luces: la “hora mágica” de la vida religiosa de las mujeres

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Posted on 3 octubre, 2014 by

Mercedes Navarro Puerto mc

Muchos la denominan la hora mágica. Es un momento breve y único del atardecer, que funde en el horizonte los tonos cromáticos del día que termina y la noche por venir. La luz es suficiente e insuficiente a la par. Es un momento de transición, de inquieta belleza y engañosa serenidad. La hora mágica participa del espíritu de la vigilia del sábado santo cristiano, situado entre la noche y el día, las tinieblas y la luz, el silencio y el canto, la pérdida de la muerte y la esperanza de la vida nueva; donde los creyentes nos sentimos tentados por el sueño de la inconsciencia y el miedo, e invitados a permanecer despiertos y atisbar las primeras luces del alba. La hora mágica del crepúsculo y la vigilia pascual del sábado santo, con su fuerza evocadora, su poesía y simbolismo, nos brindan un lenguaje capaz de expresar la rica y plural experiencia que caracteriza este momento único que vivimos las religiosas.

Venimos de un largo pasado dentro de la Iglesia que conecta, en sus orígenes, con la frescura de la llamada de Jesús a sus discípulos a seguirle. Nacidos y enraizados, unas veces mejor y otras peor, en el seno de las diferentes culturas y épocas, las religiosas y los religiosos hemos sido unas veces más numerosos y otras menos; en algunos momentos hemos estado cerca de la vida y los intereses de nuestros hermanos y hermanas y, en otros, hemos vivido al margen creando una cultura propia alejada de la realidad y ajena a la vida del pueblo. Hemos sido voces valientes y proféticas en la iglesia, germen y estímulo de renovación eclesial y social, tanto como opresores y cómplices de políticas, doctrinas y sistemas intrínsecamente dañinos para los seres humanos. Con frecuencia nos hemos creído seres superiores y más perfectos, rompiendo así la comunidad de iguales querida por Jesús; rompiendo la igualdad fundamental de las diferentes formas de vida cristiana e incluso del resto de los seres humanos. A pesar de que la VR ha sido y es numérica y proporcionalmente femenina y laica (¿es laica la vida religiosa?), nos hemos caracterizado por un clericalismo sectario, clasista y sexista.

Nuestro presente no es menos ambiguo que nuestro pasado. Junto a las mártires, y misioneras, mujeres comprometidas a favor de los más pobres y necesitados, que se arriesgan por la causa del Reino o Proyecto de Dios, muchas de nosotras andamos perdidas. Al lado de unas formas de VR en tensión, en actitud perenne de búsqueda y a la escucha de la Palabra de Dios, que unas veces grita claramente y las más apenas susurra, encontramos entre nosotras otras formas de VR apagadas, desmotivadas y que, en definitiva, han perdido su norte. Pero es en este presente contradictorio en el que encontramos también los gérmenes de nuevas formas de VR que queremos desarrollar y que desearíamos que se dieran a la luz ya, de inmediato, y mucho más abiertamente.

La hora mágica y la pascua cristiana, entre dos luces, efectivamente, es una metáfora adecuada para comprender lo que hemos vivido como nuestro pasado y lo que deseamos que constituya nuestro futuro. Porque una cosa es cierta: ahora mismo, en la línea del horizonte, no es menos real el legado del pasado remoto e inmediato, el rescoldo de la luz que se extingue, que los anhelos y gérmenes de la que podría ser una fuente de luz nueva que ya comenzado. Vivimos un presente de frontera, desgarrado, apasionante y lúcido.

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Response to Entre dos luces: la “hora mágica” de la vida religiosa de las mujeres

  1. Laura Isabel

    En esta hora mágica, me he sentido bendecida de saber que nuestra vida paradogica puede testimoniar al resucitado.

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