Magdalena de Bingen

La teología (que es teoría y no doctrina) suele hacer uso de la categoría de la paradoja. Sin ella, como le ocurre a otras teorías, limitaría mucho sus posibilidades. Es más: sin la paradoja, caería en un lamentable reduccionismo. La teología, que, además, se asienta en la fe del sujeto que la hace, no comparte cierta concepción de neutralidad, más propia de otras teorías. Su punto de partida, por lo tanto, es la experiencia de fe en una comunidad de fe, que supone un contexto histórico y socio-político determinado y unas determinadas creencias y representaciones que la misma teología ha de revisar continuamente. La teología que utiliza la paradoja para referirse a la Divinidad, además, es, en esta reflexión, abierta y explícitamente, una teología feminista.

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