Mariola López Villanueva

Mariola

En el barrio donde vivimos hay muchos adolescentes y jóvenes, algunos empiezan a rondar nuestra casa. Vienen con cierta curiosidad, no tienen ni idea de lo que es una comunidad, ni la vida religiosa, y la imagen que tienen de “las monjas” no coincide con nuestro aspecto ni con el modo en que nos ven vivir.

Yaiza tiene dieciséis años pero parece mayor, empezó a fumar cuando era casi una niña, y esconde dentro de su inconformismo una herida familiar grande. “¿Las monjas no podéis salir por la noche?”, me pregunta… Como somos una comunidad joven y nos ve juntas, otro día me dice: “¿Sois lesbianas?” Me río y le digo que no. “¿Entonces, por qué no tenéis pareja?” Le cuento que vivimos en comunidad, que no nos casamos ni tenemos hijos. “Y ¿por qué?”,  me pregunta. Voy a intentar responderle.

Hay un poco de locura en este camino, ¿qué le pasó a aquella muchacha que se fue del pueblo a Madrid a estudiar periodismo, para que haya acabado siendo religiosa del Sagrado Corazón? ¿Quién me lo puede explicar?… Muchos rostros, un Amor tremendo, y una historia de reconciliación con la propia vida, y de confianza; y el deseo de poder llevar a otros esto que me va dando gusto por vivir.

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