Insituto Teológico de Vida Consagrada

Joan ChittisterITVR.- Sister Joan: en el mundo de hoy se habla de espiritualidad en muchos sitios… Abundan los libros, las empresas organizan encuentros, reuniones que llaman ‘retiros de empresa’. ¿Cómo entender hoy la palabra espiritualidad?

Joan Chittister (JC): Es una pregunta realmente interesante; de las más interesantes que me han hecho. Yo me la he formulado muchas veces y me he preguntado por qué no me la hacían.

Recuerdo que hace unos quince o veinte años, quizá más, me sentí casi ofendida al entrar en las oficinas de una gran empresa y encontrar un gran cartel que decía: nuestra misión. Era una declaración sobre la misión de la empresa. Ahora oímos con frecuencia que los ejecutivos de una compañía se marchan unos días a un sitio expresamente buscado y cuidado, a algo que llaman retiro: tienen retiros de empresa. Es como si el mundo estuviera al revés.

Pero pensándolo, una se da cuenta de que la gente que está detrás de estas cosas sabe a dónde va y tiene claro lo que pretende. Hay empresas que logran que todo el mundo haga suyas esas preocupaciones; que todos los que participan en la empresa o en el proyecto, desde el ejecutivo que parece tener más categoría hasta quien atiende la puerta del edificio, orienten sus comportamientos y sus esfuerzos a esos objetivos que se han formulado. ¡A todos les preocupa el espíritu de la empresa! Creo que en esos casos se habla de espiritualidad para referirse al espíritu de la empresa, de un proyecto. Viendo todo esto me pregunto en qué situación estamos nosotros: ¿qué alimenta hoy nuestra espiritualidad?, ¿qué espíritu es el que nos conduce?

El espíritu de los negocios tiene un objetivo muy claro: vender. El nuestro no está orientado a vender, sino a ser, a dar lo mejor de nosotros mismos. ¿Y cómo hacerlo? Mirar hacia atrás con nostalgia buscando las respuestas no lleva a ninguna parte. Se trata de ser en este mundo, de ser en las situaciones de hoy. Quizá en los contextos en que estamos viviendo el gran mensaje que podamos transmitir es que en la vida hay diversas maneras de estar en el mundo. Nuestra vida podría recordar esto; hacerlo presente. Creo que estamos más llamados a mostrar que a enseñar; a mostrar que hay otras formas de vida, otro espíritu. Un espíritu que no se identifica con el consumismo, la dominación, el deseo de notoriedad, el militarismo, la búsqueda del beneficio…

Jesús nos muestra el camino. Se pone al borde del camino, se preocupa de aquellos cuya salvación daban por descartadas las instituciones.

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