Monjas con tirón mediático

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María-Paz López

La Vanguardia.com

Religiosas con nombre y apellidos ganan cada vez más protagonismo en los medios

Con hábito o sin él, pero cargadas de argumentos, en los últimos tiempos las religiosas se han hecho un hueco en los medios de comunicación, que las solicitan para entrevistas y debates. Están asimismo cada vez más presentes en conferencias y simposios, también del ámbito civil. Son monjas con nombres y apellidos, y con discurso propio, que proyectan una imagen novedosa de la Iglesia católica que los medios, reflejo al fin de la sociedad, juzgan interesante para sus audiencias.

Religiosas como la benedictina de Montserrat Teresa Forcades, la dominica Lucía Caram o la teresiana Viqui Molins han cosechado notoriedad por motivos diversos, como también la bloguera Gemma Morató (dominica de la Presentación) o la tuitera Xiskya Valladares (religiosa de Pureza de María), entre otras.

Diversos elementos confluyen en el interés de los medios por estas mujeres de Iglesia, a juicio del claretiano Màxim Muñoz, presidente de la Unió de Religiosos de Catalunya (URC). “Son mujeres religiosas que rompen el tópico de mujeres sumisas y alejadas del mundo –arguye–. Se presentan como mujeres muy libres y comprometidas, especialmente con los sectores más desfavorecidos de la sociedad, con un punto de crítica y de denuncia social y también eclesial”. Otro ejemplo palmario: la carmelita misionera Brígida Moreta ha promovido en internet la aplaudida iniciativa #apartheidsanitariono, contra el plan del Gobierno del PP de dejar sin tarjeta sanitaria a los inmigrantes en situación irregular.

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Hna. Margarita Zuluaga

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www.vidanueva.co

“Veo lo que necesito: el camino para andar…”

Hna

 En 1938 la Hna. Margarita Zuluaga comenzó su camino dentro de la vida religiosa. A sus 96 años afirma con total decisión: “Yo siento en mí cumplidas las palabras del Evangelio: «El que deja todo encuentra el ciento por uno»”. Vive feliz en Miramonte, la comunidad en Fusagasugá que las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación han destinado para atender a sus religiosas de mayor edad.

Hace más de siete décadas que Margarita salió de El Santuario, un municipio del oriente antioqueño, en donde vivía como parte de una numerosa familia. “Mi papá siempre nos decía: «Yo no era más rico cuando tenía un solo hijo, ni soy más pobre ahora que tengo más de diez. Mi riqueza son mis hijos»”. Al recordar la felicidad que experimentaba en Antioquia junto a sus padres y hermanos, hace suyos unos versos de José María Samper que recita de memoria: “¡Oh! dulces horas de mi contento/ ¿quién las pudiera multiplicar?/ si es un encanto cada momento/ que se desliza bajo mi hogar”. Con todo, dejó a su familia para encontrar un nuevo hogar, nuevas madres y nuevas hermanas dentro de su congregación. Su fidelidad en el camino la ha hecho estar segura de que fue la decisión correcta.

Durante doce años ejerció la docencia. Seis años en Bogotá y otros seis en Cúcuta confirmaron su amor por la juventud, su gusto por el magisterio y su capacidad para acoger tanto el cariño de sus alumnas, como esa alegría que, según ella, llega “hasta la médula”. Más adelante se desempeñó como formadora en las etapas del postulantado y del noviciado, y con el tiempo ocupó nuevos cargos de inmensa responsabilidad dentro de su congregación. Cuando en el 2004 constató que perdía la visión de modo irrefrenable, no dudó pedir que la enviaran al lugar que hoy es para ella “la casa de la verdadera intimidad con Dios”.

Sin miedo

Margarita nunca miró a Miramonte con miedo. Sabía que una vez se uniera a la comunidad se dedicaría a la oración, a hacer alegres a sus hermanas y a una pasión que la ha acompañado desde que realizó estudios en Ciencias Sociales y en Literatura. Aunque no puede ver con plena claridad, su inclinación por la lectura se mantiene viva gracias a la ayuda de su congregación. Diariamente goza de dos momentos fijos, uno en la mañana y otro en la tarde, en los cuales la Hna. Luz Adelia lee en voz alta para ella. “Como yo no puedo ver, no me faltan hermanas muy queridas que me hacen lectura”, dice agradecida. Por otra parte, la Hna. Claudia le consigue en Internet textos sobre la Iglesia, mientras que las hermanas Lucía Inés y Berta Graciela le traen desde Bogotá libros que Margarita ha encontrado de enorme provecho. Entre estos últimos se encuentran Mente abierta, corazón creyente, de Jorge Bergoglio, y Fijos los ojos en Jesús, de Dolores Aleixandre, Juan Martín Velasco y José Antonio Pagola.

Cuando podía ver solía subrayar aquellas palabras que más le llegaban al alma, con el fin de tenerlas presentes en la oración. Ahora que su ceguera ha avanzado, pide a la Hna. Luz Adelia que al momento de leerle repita ciertas expresiones. Entonces, en una hoja, ella misma escribe con letras grandes aquellas frases que alimentan su vida cotidiana. Recuerda unas palabras que tocaron su corazón leyendo a Von Balthasar: “Dejad los caminos al Señor y Él actuará”. Y, en efecto, en ello ha consistido su vida.

Cuando era joven y necesitaba mucho, le pedía más a Dios. Ahora que, según ella, necesita menos, sigue confiando en Él. Le agradece que a sus años conserve la mente tan despejada: “eso suple lo que me falta de ojos y de oídos”. También celebra la sencillez de su habitación: “Mi pieza es como en el Antiguo Testamento del Pueblo de Israel: la tienda del encuentro. Yo en mi pieza me siento como en una pequeña iglesita”. Y claro, da gracias por aquello que considera una de las riquezas más grandes de su vida: su comunidad religiosa, en la cual lo ha encontrado todo, desde lo espiritual, lo afectivo, lo material… “Yo amo a mi congregación con todo el corazón”. Se entiende por qué: La Hna. Margarita lo dio todo por su comunidad y ésta la ha ayudado a continuar con su camino. A un año y medio de celebrar las bodas de diamante de su profesión religiosa ella ve lo necesario: “El camino para andar…”.

Publicado el 08.09.2013
Vida Nueva Colombia

Deshaciendo mitos: entrevista a Mercedes Navarro

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Por Desveladas

Hace unas semanas, una lectora de la web envió a Desveladas un correo electrónico en el que solicitaba una reflexión, aunque fuera breve, sobre las monjas lesbianas. En su carta hacía referencia a algunos “mitos” que circulan en torno al tema y que la hermana Sandy Yost (CJS) ha abordado en un breve artículo titulado “Myths about lesbian religious”.

Para dar respuesta a esta petición, Desveladas se puso en contacto con la religiosa, teóloga y psicóloga Mercedes Navarro, quien ha tratado este tema en algunos de sus artículos sobre vida religiosa y que aceptó responder a nuestras preguntas.

Desveladas: Mercedes, muchas gracias por atendernos. ¿Es cierto que has hablado en tus publicaciones sobre el lesbianismo en la vida religiosa?

Mercedes: En efecto, he aludido a este tema, pero más bien de pasada. Quiero decir que no he escrito ninguna reflexión extensa sobre ello. Lo he tocado como parte de cursos de formación sobre los votos durante varios años y, sí, ha estado presente, marginalmente, en algunos de mis artículos. Tengo que decir, además, que siempre lo he tratado desde la perspectiva psicológica, y en ella quiero seguir. Eso no significa que no pueda decir una palabra como teóloga, pero me desenvuelvo mejor como psicóloga.

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Teresa Forcades: la libertad conquistada

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Por Silvia Melero

http://blogs.21rs.es/silviamelero/

 

SPAIN-RELIGION-POLITICS-FINANCE-ECONOMY-FORCADESCon hábito dentro del monasterio de Sant Benet (Montserrat) y con hábito fuera cuando está ocupando plazas, dando charlas o, durante este año, impartiendo clases de Teología feminista en la Universidad de Berlín. Teresa Forcades (Barcelona, 1966) es doctora en Teología y Salud Pública, médica, feminista y anticapitalista. Impulsa en Cataluña el Proceso Constituyente para forzar un cambio político, económico y social. Ha escrito La teología feminista en la historia (Fragmenta Editorial) y recientemente ha publicado Sin miedo (Icaria Editorial) junto a Esther Vivas. Ha dicho que no cree que una persona se pueda realizar amputando su sexualidad y que un célibe puede enamorarse. Defiende el sacerdocio femenino y el matrimonio homosexual y pide una reforma radical en la Iglesia, denunciando su estructura misógina y patriarcal.  El periódico The Guardian dice que es una líder atípica en una Europa del Sur fragmentada. El interés mediático y social que ha suscitado esta monja benedictina traspasa nuestras fronteras. (Ampliación de la entrevista publicada en revista 21).

Según la BBC es la monja más radical de Europa, ¿cómo recibe este tipo de afirmaciones?

Esto de las etiquetas no me va mucho, yo estoy por la teología y la teoría queer, que es la manera de hablar del mundo superando las etiquetas, con ojos y sensibilidad para hablar de lo concreto, se trata de descatalogar. Pero a todo el mundo le gusta que sus opiniones interesen y en este sentido lo valoro.

¿De dónde le viene la rebeldía y ese compromiso con la lucha real y no teórica?

Del Evangelio. Mi educación de pequeña no era nada religiosa. Recibí de mi familia el interés por la justicia social. Yo tenía nueve años cuando Franco murió, había una conciencia social muy fuerte que era colectiva y que ahora empieza a existir de nuevo viendo la necesidad de unirnos.

¿Le está pasando factura ser mujer, monja, feminista, activista y anticapitalista dentro y fuera de la Iglesia?

Sí, me pasa factura y yo creo que es lo propio. No se puede pretender ser testimonio de nada sin pelarse la nariz.

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Los jóvenes nos interrogan sobre la vida religiosa

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Mariola López Villanueva

Mariola

En el barrio donde vivimos hay muchos adolescentes y jóvenes, algunos empiezan a rondar nuestra casa. Vienen con cierta curiosidad, no tienen ni idea de lo que es una comunidad, ni la vida religiosa, y la imagen que tienen de “las monjas” no coincide con nuestro aspecto ni con el modo en que nos ven vivir.

Yaiza tiene dieciséis años pero parece mayor, empezó a fumar cuando era casi una niña, y esconde dentro de su inconformismo una herida familiar grande. “¿Las monjas no podéis salir por la noche?”, me pregunta… Como somos una comunidad joven y nos ve juntas, otro día me dice: “¿Sois lesbianas?” Me río y le digo que no. “¿Entonces, por qué no tenéis pareja?” Le cuento que vivimos en comunidad, que no nos casamos ni tenemos hijos. “Y ¿por qué?”,  me pregunta. Voy a intentar responderle.

Hay un poco de locura en este camino, ¿qué le pasó a aquella muchacha que se fue del pueblo a Madrid a estudiar periodismo, para que haya acabado siendo religiosa del Sagrado Corazón? ¿Quién me lo puede explicar?… Muchos rostros, un Amor tremendo, y una historia de reconciliación con la propia vida, y de confianza; y el deseo de poder llevar a otros esto que me va dando gusto por vivir.

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