Pilar García García

Color, luz, alas, transparencia, tierra, agua, ternura… Una pintora podría expresar esos elementos en un cuadro. Yo los miro y veo surgir de ellos, lentamente, una mujer: María Helena. Religiosa, abierta a la vida, a la angustia de la gente, a sus dolores y sus alegrías.

Apoyada en algo que la trasciende y que descubre en las mujeres, en el cosmos, en el fondo de ella misma. El Misterio, la Divinidad que la habita y la impulsa a la búsqueda comunitaria y sorora de una espiritualidad viva, holística, que nos acerca a la Totalidad, al Absoluto.

Ver texto completo