Sor María de Jesús de Ágreda (María Coronel Arana, Ágreda, 2-4-1602 / 24-5-1665), también conocida como La Venerable, Sor María, o Madre Ágreda, era una mujer humilde, tímida y de escasos estudios, pero perseverante, inteligente, receptiva, dotada de una gran imaginación y poseedora de una gran facilidad para escribir. Sor María, que ingresó en el convento de las Concepcionistas Franciscanas de Ágreda cuando era una niña, llegó a ser consejera de grandes personajes, entre ellos Felipe II, evangelizadora sin salir del monasterio, abadesa, mística y una gran escritora. Su ascendencia judía, por vía paterna, y su condición de mujer no le impidieron convertirse en una de las grandes figuras españolas del siglo XVII. De hecho, se le ha calificado como la figura espiritual más interesante de la España del “Siglo de Oro Barroco”.

En los siglos XVI y XVII, la sociedad no veía con buenos ojos que las mujeres escribieran. Eran consideradas inferiores a los hombres y, en realidad, apenas disponían de ámbitos y oportunidades para expresarse públicamente. La vida religiosa femenina, aunque controlaba a sus miembros y sujetaba a las religiosas a la autoridad de superiores y confesores, ofrecía un lugar ideal para desarrollar y cultivar las cualidades literarias y culturales. Tal fue el caso de Teresa de Jesús, en España, cuya pluma inspiró a muchas figuras femeninas, entre ellas sor María de Ágreda, que está considerada una de las primeras escritoras españolas, tanto en el campo de la mística como en el de la literatura.

Fue una escritora muy fecunda que investigaba en su nutrida biblioteca, todavía conservada en el monasterio de Ágreda, los temas que iba a tratar, que hablaba de lo que sucedía alrededor y que estaba inmersa en las corrientes espirituales y culturales de su época. De ahí que su escritura sea elegante, pero muy adornada, como sucede en todo el arte barroco. Su obra más conocida es la Mística Ciudad de Dios, en la que narra la historia de la Virgen María, aunque escribió más obras, como su Autobiografía, El Jardín Espiritual, una especie de diario espiritual titulado Las Sabatinas, y otras, además de cartas. La mayor parte de sus escritos fue redactada por mandato de sus confesores y, por supuesto, por mandato divino. Dada la inferior condición de las mujeres, este “escribir por obediencia”, muy común en la época, confería cierta autoridad a la escritura femenina, al tiempo que eximía a las mujeres de la acusación de orgullo y soberbia.

Fue una mujer de grandes cualidades y virtudes, dotada de experiencias sobrenaturales –la más llamativa de las cuales es, sin duda, la bilocación, que le permitió evangelizar en Nuevo México, donde se le conoce como “la dama azul”, sin salir de Ágreda–, pero sobre todo enamorada de Dios y buscadora de la voluntad divina, con temprana fama de santidad, aunque esta no ha sido oficialmente reconocida por la Iglesia, precisamente a causa de sus escritos, concretamente por la teología que subyace respecto a la Virgen María en la Mística Ciudad de Dios.

El siguiente documental es una breve biografía de sor María de Jesús de Ágreda donde se muestra la personalidad de la escritora y las circunstancias que la llevaron a ser consejera del rey Felipe IV, se hacen referencias a su influencia en Nuevo México, a pesar de no haber visitado nunca el lugar, y se reflexiona sobre La mística ciudad de Dios, la obra literaria por la que no pudo ser beatificada.

Sor María de Ágreda: la dama azul:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-sor-maria-agreda-dama-azul/820308/