Dominique, el drama de la sor cantante

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Lola Romero

Esta es la trágica y asombrosa historia de una monja que conoció la fama, a pesar de sus votos religiosos, quiso vivir su vida con la mujer que amaba, y tuvo un triste final. Es una de esas historias reales que quedan en el olvido, aun mereciendo ser recordadas siquiera por los inesperados giros en una vida de reclusión y por marcar un hito en ciertos ambientes muy cerrados. Y la historia de una canción, que consiguió millones de ventas de discos, y que aún repiten los niños en escuelas o en iglesias. Una canción que figura ya en el folclore popular ¿Quién no ha oído alguna vez la pegadiza melodía de “Dominique”?[1] He aquí la historia de su creadora.

Un frío día de octubre de 1933, Jeanne-Paule Marie Deckers, o Jeannine Deckers, nacía en la ciudad de Bruselas (Bélgica), en el seno de una familia estricta y agobiante. Ella misma calificaba su infancia de gris, y siendo muy joven se vio abocada a un compromiso matrimonial que no acababa de agradarle. Renunciando a casarse, provocó tal presión por parte de su familia que prefirió profesar como religiosa en un convento, para huir del autoritarismo familiar.

Fue en el convento de las dominicas, siendo ya la Hermana Luc-Gabriel, cuando empezó a refugiarse en la música y a crear sus propias composiciones. Unos años más tarde, la madre superiora de su congregación resolvió que su voz y sus canciones podrían reportar beneficios al convento, y la convenció para grabar un disco con la discográfica Philips, uno de los sellos más prestigiosos de la época de los años 60. Efectivamente, firmó un contrato con esa discográfica, en el que renunciaba a sus derechos como autora e intérprete, cediéndolos a partes iguales entre el editor de su disco y el convento al que pertenecía. Lo que nadie podía prever era la popularidad que alcanzaría su canción “Dominique”.

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[1] https://www.youtube.com/watch?v=EO7cD6qmydo&feature=fvwrel

DeGrazia Nuns

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Ártemis Goya

DeGrazia’s Nuns es el título de una exposición temporal que se exhibe en la Gallery in the Sun, de Tucson, Arizona, hasta el 30 de noviembre de 2014.Monja en el olumpio

Ettore “Ted” DeGrazia fue un pintor post impresionista, escultor, compositor, actor, director, diseñador, arquitecto, joyero y litógrafo, que nació en Morenci, Arizona, en 1909. Era hijo de Dominic y Lucia, dos inmigrantes italianos, procedentes de Calabria, que tuvieron que trabajar duramente para sacar adelante a su numerosa familia.

En 1920, las minas de Morenci cerraron y los DeGrazia, con sus siete hijos, tuvieron que regresar a Italia. Antes de viajar a Europa, Ettore ya había esculpido en arcilla “La cabeza de Cristo”. Como no tenía un horno de alfarero, metió la pieza en el horno de la cocina, donde su madre acaba de poner el pan a cocer. Cuando ella se dio cuenta, le riñó por echar basura al horno… Esa “basura” forma parte de la colección DeGrazia de la Gallery on the Sun.

Durante los años en Italia, Ettore se sintió profundamente fascinado por las catedrales y los monasterios de Calabria y también olvidó el inglés. Por eso, cuando en 1925 las minas de Morenci reabrieron y la familia DeGrazia volvió a Estados Unidos, Ettore, a quien los profesores empezaron a llamar Ted porque les resultaba muy difícil pronunciar su nombre, tuvo que empezar de nuevo su formación, de manera que se encontró en primer grado con 16 años. Fue entonces cuando pinto su primer cuadro, titulado “Indian faces”.

En solo siete cursos hizo la escuela primaria, la secundaria y se graduó en la Morenci High School. Era 1932 y tenía 23 años. Empezó a trabajar en las minas, como su padre y sus tíos, pero enseguida descubrió que no le gustaba, porque no podía vivir sin la luz del sol, y en aquella época las minas de Morenci no eran a cielo abierto.

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Ya toda me entregué y di

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Ya toda me entregué y di,

y de tal suerte he trocado,

que mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

Cuando el dulce Cazador

me tiró y dejó herida,

en los brazos del amor

mi alma quedó rendida;

y, cobrando nueva vida,

de tal manera he trocado,

que mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

Hirióme con una flecha

enherbolada de amor,

y mi alma quedó hecha

una con su Criador;

Ya yo no quiero otro amor,

pues a mi Dios me he entregado,

y mi Amado es para mí

y yo soy para mi Amado.

                                                    Teresa de Jesús

“Nuns”, de Oleg Dou

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Ártemis Goya

No es habitual que el tema de la obra de un artista sean las monjas, sin más especificaciones. Sin embargo, Nuns (Monjas) es el título de una serie de fotografías del joven artista Oleg Dou.

Oleg Duryagin, conocido como Oleg Dou, nació en Moscú en 1983 y es un creador desde que tiene recuerdos de sí mismo. Estudió diseño en el Instituto Estatal de Acero y Aleaciones de Moscú, entre 2001 y 2006, y trabajó como diseñador de webs. Compró su primera cámara profesional en 2005, tuvo su primera exposición individual en la Galería Le Somoun de París, a los 23 años, y en 2007 fue galardonado con el International Photography Awards y el International Color Awards, premios con los que logró fama internacional. Actualmente, su trabajo se exhibe en galerías de toda Europa y de Norteamérica y está considerado como uno de los fotógrafos más prometedores de la actualidad, aunque él cree que calificarlo como fotógrafo no es del todo adecuado, ya que usa la fotografía solo como una base para su trabajo y, además, realiza pinturas y esculturas. En realidad, es un artista y, como tal, no podría vivir sin el arte.

Su obra es una sorprendente sucesión de rostros humanos seductora e inquietantemente pálidos e inexpresivos, que a veces acompaña de extraños “accesorios”. Escoge a sus modelos en largas jornadas de selección y, una vez realizados los retratos, retoca digitalmente las fotografías durante días, semanas o meses, convencido de que no existe nada imposible de hacer y de que es solo cuestión de tiempo y de tener la suficiente paciencia para completar el trabajo. Su herramienta, por tanto, es el retoque digital y el Diasec, un método especial de revelado fotográfico sobre acrílico y un compuesto de aluminio llamado dibond, materiales que une con un pegamento líquido y entre los que se encuentra la imagen. El resultado son retratos de rostros fríos, lisos, pálidos, casi irreales, con un detalle inusitado.

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