Colleen R. Baade

De los veinte monasterios femeninos que se hallaban en la ciudad de Toledo a principios del siglo XVI, eran seis los que pertenecían a la orden de San Francisco y Santa Clara. La primera comunidad toledana de monjas franciscanas tuvo sus orígenes en un convento extramuros, cuya escritura fundacional data de mitades del siglo XIII; un siglo más tarde las monjas del convento de Santa María y San Damián se trasladaron a las casas que todavía ocupa el actual Monasterio de Santa Clara la Real, cuya fecha de fundación se fija en 1373. Una segunda fundación real de franciscanas, bajo la advocación de Santa Isabel de Hungría, se efectuó poco más de un siglo después, en 1477. El Monasterio de Santa Isabel de los Reyes –el que también persiste hasta nuestros días– fue seguido en 1492 por San Miguel de los Ángeles, suprimido este último en 1851. Finalmente, a principios del siglo XVI el número se completó con tres fundaciones de monasterios de franciscanas terciarias -Santa Ana (1513), San Antonio de Padua (1514) y San Juan de la Penitencia (1514)-de los que únicamente sobrevive la segunda. Para cinco de estos conventos –con excepción del convento de Santa Ana– existen pruebas de una actividad musical significativa durante la Edad Moderna[1].

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[1] Fuente: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3713982