Por Desveladas

 

Miniatura-EndeEl Archivo de la Catedral de Gerona custodia, con la signatura MS-7, uno de los códices prerrománicos más famosos, llamado Beato de Girona, que como todos los Beatos es una copia miniada del Comentario al Apocalipsis hecho en el siglo VIII por el monje asturiano conocido como Beato de Liébana, obra de la que se conservan varias copias manuscritas realizadas entre el siglo X y el XVI.

Los Beatos mozárabes pueden agruparse en diversas familias, ya que las semejanzas y diferencias en sus ilustraciones, en las que pueden observar influencia clásica, paleocristiana, musulmana, nórdica…, demuestran que tuvieron modelos originarios distintos. Pues bien, en el siglo X, Magius, un monje que trabajaba en el scriptorium del monasterio de Escalada (León), dio origen a una familia de códices al alumbrar un nuevo estilo de ilustración en el que hizo confluir la herencia carolingia y la influencia del Islam a través de la cultura mozárabe.

En las últimas hojas del llamado Beato de Tábara, fechado en 970 y custodiado actualmente en el Archivo Histórico Nacional (Madrid), se puede leer que la obra fue iniciada por Magius en el monasterio de San Salvador de Tábara (Zamora) y que, al morir este, el trabajo fue completado por su discípulo Emeterius –que califica a su maestro de archipictor, de lo que puede deducirse que Magius fue un miniaturista genial y renovador–, con la ayuda de Ende, de quien no se dice nada más.

Solo cinco años después, se acabó de elaborar el Beato de Girona, de 284 folios en gran formato y escrito a dos columnas de 38 líneas por página, en letra visigótica. Aparece firmado por “Emeterius, Senior” y por “Ende” –o En–, que se define a sí misma como depintrix y Dei aiutrix, es decir, pintora y servidora de Dios. En esta ocasión, el nombre de Ende precede al de Emeterius, lo que parece indicar que ella fue la responsable principal de la obra.

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