Ivone Gebara
Escritora, filósofa y teóloga
Adital
[Traducción para ADITAL: Ricardo Zúniga – ricardozunigagarcia@gmail.com]

Transcurridas las primeras horas del impacto por la elección del Cardenal Bergoglio de Buenos Aires, de las primeras emociones por tener un Papa latinoamericano con expresión amable y cordial, la vida presente nos invita a reflexionar.

A pesar de su valor, los medios de comunicación también tienen el poder de distraer y adormecer las mentes, de impedir que las preguntas críticas afloren en la reflexión de la personas. En estos dos últimos días previos a la elección papal, muchas personas en Brasil y en el mundo fueron ‘tomadas’ por las emisiones en vivo y directas desde Roma. Sin duda, acontecimientos históricos como los vividos estos días ¡no se repiten todos los meses! Pero ¿por qué esos fuertes intereses de las grandes empresas de telecomunicaciones por transmitir cada detalle de la elección del nuevo Papa? ¿A quién sirven los millones de dólares gastados en las transmisiones sin interrupción hasta la llegada del humo blanco? ¿De qué lado están esos intereses? ¿Qué intereses tiene el Vaticano para hacer posible y facilitar estas transmisiones? Estas preguntas, tal vez inútiles para el gran público, siguen siendo significativas para algunos grupos preocupados por el crecimiento de la conciencia humanista de muchos/as y de nuestra propia conciencia.

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