Tag Archives: María José Ferrer

¿Desmontando tópicos?

0

Posted on by

María José Ferrer Echávarri

En carne viva. Blogs 21rs

El miércoles pasado (5-10-2016) la Universidad de Oviedo publicó en la portada de su página web una noticia titulada “Una investigación desmonta tópicos sobre el papel de las mujeres en los monasterios durante la Edad Media”. Se trata de un proyecto financiado con dinero público en el que, entre otras entidades, participa la institución académica asturiana, a través de Raquel Alonso Álvarez, profesora de Historia del Arte, y Laura Cayrol Bernardo, becaria FICYT, que estudian, respectivamente, el papel de las mujeres en los monasterios de Santa María de las Huelgas (Burgos) y San Pelayo (Oviedo). Se trata de un proyecto cuya novedad, según Raquel Alonso, reside en adoptar en la investigación del tema “muy poco estudiado en España”, según ella, la perspectiva de género. El proyecto no concluirá al menos hasta finales del año que viene, pero en opinión de la profesora pueden extraerse ya algunas conclusiones importantes que “acaban con algunas falsas creencias sobre la religiosidad femenina en los monasterios” o, dicho de otra manera, desmontan “algunos de los tópicos más extendidos vinculados a la vida monástica de las religiosas en los reinos peninsulares durante la Edad Media”. Raquel Alonso resume dichas conclusiones afirmando “que era frecuente que las monjas no respetaran la clausura”, que “era bastante común que el mismo monasterio fuera compartido por comunidades femeninas y masculinas”, por la necesidad de asistencia sacramental que tenían las monjas, que “también entraban laicos a zonas de recogimiento” y que tampoco “era raro que en estos monasterios llegaran a residir mujeres no religiosas”.

La noticia, que ha corrido como la pólvora en medios de comunicación y redes sociales, me llamó la atención por varios motivos.

Leer texto completo

..

 

¿Crisis o evolución? Algunas reflexiones sobre la vida consagrada

0

Posted on by

María José Ferrer

Antes de exponer mi reflexión sobre la Vida Consagrada (VC), quiero mostrar mi contexto, pues condiciona mi perspectiva, y delimitar el tema. Soy una cristiana laica, feminista, de 53 años, filóloga, bibliotecaria y aficionada a la teología feminista. Sé más de la VC femenina que de la masculina, conozco de cerca la vida religiosa y la monástica y siempre he mirado la VC con interés y afecto. En cuanto al tema, bajo el epígrafe “Vida Consagrada” se acogen formas de vida diferentes, lo que dificulta las generalizaciones. Por otra parte, la referencia a la consagración no sirve para distinguir la VC de otras formas de vida cristiana, ya que quienes formamos la asamblea eclesial estamos consagradas/os por el bautismo. Además, hay que recordar que la mayoría de las/os consagradas/os viven en comunidad, que son más numerosas las mujeres que los varones y que la VC está atravesada por el sesgo de género, como la Iglesia y la sociedad, lo que se traduce en que ellos y ellas, de hecho, no viven igual.

¿Qué define a la VC y la diferencia de otras formas de vida cristiana? Creo que el elemento común a todas las formas de VC es la promesa (voto) que realizan sus miembros de seguir los llamados consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia (o similares), una promesa que ha de ser realizada públicamente y producir efectos canónicos para que se pueda hablar de VC como tal. Se trata, por tanto, de una realidad diversa e institucionalizada, inserta en la Iglesia y en la sociedad, a las que es permeable y con las que interactúa.

La historia de la VC es la de un fenómeno dinámico. Con el tiempo, las formas de VC se han multiplicado, evolucionado y transformado dando respuesta a las preguntas, necesidades y anhelos de la gente de cada época y su realidad circundante, tanto eclesial como social. Se ha renovado volviendo una y otra vez a sus orígenes evangélicos, actualizando sus carismas específicos, reinterpretando los textos fundacionales… Con mayor o menor protagonismo y acierto, de forma visible o latente, ha contribuido al desarrollo de la Iglesia y de la sociedad. Sin duda, ha habido tiempos “gloriosos” para la VC, y otros que se perciben más difíciles, como el actual.

Ver texto completoReconocimiento No comercial Compartir igual

 

Las piedras desechadas

0

Posted on by

María José Ferrer Echávarri

Blog “En carne viva”, de 21rs

 

El pasado lunes, 20 de octubre, Paciencia Melgar dio una rueda de prensa con una repercusión mediática impresionante[1]. La causa de tan gran interés es que su plasma sanguíneo fue utilizado para tratar a Teresa Romero, quien contrajo el ébola cuando atendía al misionero Manuel García Viejo, repatriado desde Sierra Leona, donde se infectó con el virus, y fallecido el 25 de septiembre. Melgar fue, sin duda, la estrella del día, aunque la cosa empezó en Galilea, quiero decir en Monrovia (Liberia), concretamente en el Hospital de San José, en el que esta mujer de 47 años, nacida en la isla de Annobón (Guinea Ecuatorial) y religiosa de la congregación de las Misioneras de la Inmaculada Concepción ha trabajado como enfermera once años.

Allí, atendiendo a enfermos de ébola, se contagió Paciencia prácticamente al mismo tiempo que el misionero Miguel Pajares, fallecido en Madrid el 12 de agosto, a los pocos días de haber sido repatriado. Y allí se quedó junto a otras/os compañeras/os también infectadas/os con el virus, como la congoleña Chantal Pascaline, de su misma congregación, ya que nuestro Gobierno no consideró que fueran responsabilidad suya, puesto que no tenían nacionalidad española.

El 9 de agosto, Chantal Pascaline murió y una ambulancia se llevó a Paciencia desde el Hospital de San José al de Elwa, a las afueras de Monrovia, un lugar de aislamiento para las/os desahuciadas/os del ébola en el que hay muy pocos medios materiales y humanos, pero muchas/os enfermas/os, un centro cuyos barracones no tienen ventanas, pero sí goteras, y donde el hacinamiento de pacientes y la escasez de personal hacen imposible, entre otras cosas, la necesaria higiene. Allí se enteró Paciendia de la muerte de Miguel Pajares, lo que paradójicamente le dio valor para no hundirse en la enfermedad. Allí, durante 16 días, luchó por sobrevivir, tomando multivitaminas y paracetamol, comiendo arroz con pollo, bebiendo medio litro de agua al día –no les dan más–, oliendo vómitos y heces, oyendo –y quizá profiriendo ella misma– gritos de dolor y de sed, y viendo cómo morían casi todas/os las/os enfermas/os con quienes compartía espacio y sufrimiento. Y lo logró. Fue una experiencia horrible cuyo recuerdo le quita a veces el sueño, pero a pesar de las pésimas condiciones sobrevivió al ébola y el 25 de agosto abandonó el hospital de Elwa con una sonrisa en la cara y un documento en la mano que certificaba que estaba curada.

Leer texto completo

 

[1] http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/hermana-paciencia-forma-parte-del-grupo-inmunizados-puede-ayudar-tratamiento-otros-enfermos/2818666/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/noticias-24-horas/hermana-paciencia-cuyo-plasma-ayudado-auxiliar-ebola-dice-donaria-mas-veces/2818419/