Maria Helena Céspedes Siabato

Velar, develar, desvelar
¡Qué juego nos pone delante la vida¡
¡Qué asuntos ocultos se nos ponen delante!

La historia ha puesto audaces veladuras
para ocultar la Sabiduría y la Luz que ha
sido entregada por la Divinidad a las mujeres,
la estrategia funcionó
y se ocultó, condenó e invisibilizó
todo lo que fuera pensamiento,
creación, profundidad y armonía
generada por tantas y tantas mujeres
a lo largo de los siglos.

La Sabiduría en su misteriosa presencia
reteje la misma historia
y por palabras de mujer
y con paciencia de mujer
devela las riquezas ocultas
por los patriarcas de la historia.

Sólo el amor de las mujeres
redime el dolor de las mujeres.
Sólo el camino de mujeres
abre la esperanza a las mujeres.
Y la voz de las silenciadas
de todos los tiempos
se convierte en LUZ
para las que caminamos el ahora.

El verdadero AMOR
ha sido develado a las mujeres.
El ahora de las mujeres de fe
va del amor al desconcierto.
Recorre el camino antiguo
para descubrir el nuevo fuego,
pasa por creer con el sentimiento
y las entrañas,
por sentirse habitadas y arrebatadas,
por desvelar la sutileza
de las nuevas presencias de la Divinidad.

Descorrer el velo no es fácil
porque supone mirar y ser miradas,
sanar y ser sanadas,
amar y ser amadas.

La Divinidad sonríe en sus adentros.