Tag Archives: Ivone Gebara

Mientras todavía hay tiempo… De Juana de Arco a Helder Câmara

0

Posted on by

Ivone Gebara

Adital

La prensa nacional e internacional ha informado este año del inicio del proceso de beatificación de Dom Helder Câmara como una buena noticia para muchos. Las noticias desde Recife se divulgan al mundo casi en tiempo real. Una misa solemne marca el inicio del proceso de beatificación, un proceso aprobado rápidamente por el Vaticano también para asombro de muchos.

Aunque sabemos que hay un buen grupo que condenaba las acciones de Dom Helder como obispo y aún continúa condenándolo como candidato a beato y quizá santo, creo que la mayoría de los comentarios van en la línea de una aprobación entusiasta de su nombre. Están convencidos de que la Iglesia católica encabezada por el Papa Francisco está en un extraordinario momento de reconocimiento de profetas contemporáneos y sella esta actitud elevándolos a los altares. Hace también justicia a lo que simbolizan en la lucha por los derechos humanos y el cuidado evangélico de los pobres. Tengo muchos amigos y amigas que forman parte de ese grupo de entusiastas y eso me coloca en una posición delicada ante ellos por abrir brechas en su entusiasmo pensando de otra manera. Pero creo, asimismo, que es importante reflexionar un poco más sobre las consecuencias de la beatificación. Propongo este breve texto para abrir un diálogo con los lectores y lectoras como quien conoció a D. Helder y trabajó durante muchos años en la Archidiócesis de Olinda y Recife. Pensar hace bien incluso cuando socava algunas certezas que imaginábamos tranquilas.

Ver texto completo

    ….

A propósito del año dedicado a la vida consagrada

0

Posted on by

Ivone Gebara

 

El otro día le pregunté a una amiga, Hna. Tereza, de edad ya avanzada, qué era la vida religiosa hoy para ella. Y ella, pensativa, calló unos instantes y respondió: «No sé». Yo, inquieta y medio perpleja con la respuesta, reaccioné precipitadamente: «¿Cómo, después de tantos años de vida religiosa y con una hoja de servicios grande como la tuya, te atreves a responder que no sabes? ¿Estás decepcionada con tu largo camino o con tu opción de vida?» «No». ¿Te habría gustado tener otra vida?» «No». «¿Has perdido la esperanza en la lucha por la justicia y por la misericordia?» «No».

Ella se acomodó mejor en la silla, tomó un sorbo de té de hinojo, terminó el bizcocho que había empezado a comer, me sonrió y empezó a hablar:

No eres la primera persona que me hace esta pregunta. Religiosas jóvenes, sacerdotes, agentes de pastoral, periodistas, vecinas del barrio, ya me la hicieron. Cada uno espera que yo les conteste según su perspectiva y muchas veces acaban frustrados, como tú, porque respondo desde mi actual y contextual punto de vista. Decir «no sé» es bastante más difícil que retomar el texto del evangelio y decir que intento seguir la Buena Noticia de Jesús dentro de mis posibilidades. Decir «no sé» es más complicado que situarme a partir de las teologías del post Concilio Vaticano II. Decir «no sé» es más complicado que hablar de la opción por los pobres y del feminismo que abracé. Decir «no sé» tal vez es revelar una experiencia de intimidad conmigo misma que, si por un lado me constriñe, por otro, me libera. Esta postura me hace tener conciencia de las muchas muletas que usé y todavía uso para justificar mi vida, teniendo a la vez cierta conciencia de que eso forma parte de la vida humana. Buscamos teorías, ropajes, reglas hábitos, ejercicios, Concilios que nos den la seguridad de saber qué es y para qué sirve nuestra vida. Buscamos convencernos de que el camino del bien que escogimos no tiene ambigüedades ni contradicciones, que tenemos claridad sobre el evangelio y el seguimiento de la vida de Jesús. Hacemos muchas veces el papel del fariseo que se cree justificado. Queremos continuidad histórica y para eso queremos discípulas y discípulos que reproduzcan más o menos nuestra vida, como si la continuidad pudiese dar sentido a nuestro presente. Aunque digamos que no buscamos gloria ni prestigio, una y otro están presentes como si estuviesen embutidos en nuestro intento de servir a los demás. Creer que somos heraldos del Reino, que hacemos la voluntad de Dios, que anunciamos el Reino ya implica una gloria íntima, una presunción, un orgullo, una superioridad ética, aunque sea bastante pequeña. No siempre nos damos cuenta de que eso es la superficie de la vida, la moda del momento, el lenguaje del momento, tal vez incluso la ilusión o la frustración del momento».

Leer texto completo

De vuelta a la “banalidad del mal”: reflexiones en torno a “Charlie Hebdo”

0

Posted on by

 Ivone Gebara

 Adital

Cuando en 1963 Hannah Arendt publica el libro Eichmann en Jerusalén y aborda la cuestión de la “banalidad del mal” a partir del juicio del nazi Adolf Eichmann, muchos intelectuales y lectores encontraron su reflexión carente de sentido. De hecho, mucho antes de la publicación del libro, cuando sus textos eran artículos periodísticos publicados en The New Yorker, despertaron gran polémica y controversia. Consideraron una falta de respeto hablar de la “banalidad del mal” ante el criminal exterminio de tantos judíos. Eichmann, en realidad, era un hombre banal, cumplidor de su deber, que no dudó en seguir cumpliéndolo en los campos de exterminio, obedeciendo órdenes. Los lectores no entendieron a Hannah y hoy seguimos tan ignorantes como antes en lo relativo a la expresión “banalidad del mal” y a los acontecimientos actuales. Arendt simplemente quería reafirmar que hacer el mal es responsabilidad del ser humano y que no hay fuerzas superiores o una naturaleza diabólica que nos obliguen a quitar vidas, a robar, a adueñarnos de lo que no nos pertenece y a juzgarnos superiores unos a otros. La banalidad del mal consiste en las acciones destructivas de la vida, en lo que vivimos y observamos en la superficie visible de la historia. Se muestra a través de una cadena de relaciones y decisiones, de micro-poderes que acaban tornándose macro-poderes y fuerzas de aniquilación. La banalidad del mal es la alienación frente a las órdenes fundamentalistas, sean de derechas, de centro o de izquierdas. La banalidad del mal es nuestra vida cotidiana llena de odio hacia cosas pequeñas y grandes.

Hoy, siguiendo en la medida de lo posible los incidentes en torno a la revista satírica Charlie Hebdo y las muchas manifestaciones a propósito de la masacre, me vinieron a la mente algunas reflexiones inspiradas en Hannah Arendt. No solo es preciso reafirmar la “banalidad del mal”, sino afirmar cierto modo de defenderse contra el mal también como un mal.

Leer texto completo

Palabras de agradecimiento de Ivone Gebara por la concesión del doctorado Honoris Causa por parte de la Escuela Superior de Teología de São Leopoldo (Brasil)

0

Posted on by

 

Queridos amigos y amigas:

Pensando en cómo agradecer a la Escuela Superior de Teología de São Leopoldo (EST) y a muchos de ustedes por la elección de mi nombre para recibir el título que se me ha concedido, busqué inspiración en el baúl de mis recuerdos. Viajé en la memoria por muchas situaciones del pasado, volví a ver rostros familiares y rememoré los cursos y encuentros en muchos lugares y, particularmente, en São Leopoldo. De repente e inesperadamente me vinieron a la mente las 95 tesis de Lutero. No sé bien por qué invadieron mi pensamiento. Entonces pedí ayuda a Google y en un minuto las tenía delante de los ojos. Disfruté releyendo las tesis y entonces me di cuenta de las asociaciones que me provocaban. Sin duda, una asociación no es una interpretación, sino un pretexto para reunir y desarrollar pensamientos, tal vez hasta sentimientos medio dispersos que poco a poco se van atando y construyendo significados temporales.

En 1517 el monje Martín Lutero clava en la capilla del Castillo de Wittemberg sus célebres 95 tesis contra la política de indulgencias promovida por el papa y difundida por muchos clérigos. Ustedes conocen bien esta historia. Pero estoy segura de que les está extrañando la referencia a este acontecimiento en la entrega del título de “doctora honoris causa” que esta noche se me ha concedido. Sin duda, ninguna de las 95 tesis de Lutero se refiere al feminismo, a la teologia feminista y a la dignidad de las mujeres en la Iglesia. Sin embargo, en el claroscuro de mi pensamiento intenté seguir algunas pistas que provocaban mis asociaciones libres. Y son estas asociaciones tejidas de recuerdos y emociones las que comparto con ustedes.

Comienzo con una constatación: hoy es la comunidad teológica luterana la que primero da a las teólogas feministas, especialmente de Brasil, el reconocimiento público de su trabajo a lo largo de casi cuarenta años. Con esta posición, de alguna manera, se rebela contra las prácticas de exclusión de las mujeres como sujetos de iguales derechos en la sociedad y en las Iglesias. Y esta rebelión es una forma de denuncia y al mismo tiempo un reconocimiento de la labor de las mujeres que se extiende a todas las confesiones cristianas y a muchos lugares de América Latina y del mundo.

Leer texto completo

La religiosa y teóloga de la Liberación Ivone Gebara es condecorada Doctora Honoris Causa

0

Posted on by

Adital

IVONEEn virtud de su trabajo y contribución –de más de 30 años– en el escenario teológico brasilero y latinoamericano, la teóloga y filósofa Ivone Gebara será condecorada con el título de Doctora Honoris Causa. La iniciativa surgió del Núcleo de Pesquisa de Género de las Facultades EST–Escuela Superior de Teología de São Leopoldo (NPG-EST). La entrega de la distinción se realizará durante el II Congreso Internacional Religión, Medios de Comunicación y Cultura, que tendrá lugar del 8 al 12 de septiembre, en la ciudad de São Leopoldo, Estado de Río Grande do Sul.

Además de reafirmar el compromiso de las Facultades EST con la producción teológica feminista y de género, el otorgamiento del título es, sobre todo, un reconocimiento a la trayectoria personal e intelectual de la teóloga, que a poco de cumplir 70 años, sigue dedicando su tiempo y esfuerzo a la Teología de la Liberación y a la Teología Feminista.

Ivone Gebara es brasilera, nacida en San Pablo, pero tiene ascendencia sirio-libanesa. Es religiosa, miembro de la Congregación de las Hermanas de Nossa Senhora – Canónigas de Santo Agostinho, y que desde hace muchos años viene dedicándose a la teología feminista. Es doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de San Pablo y en Ciencias Religiosas por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).

Al lado de Don Helder Cámara, enseñó durante 17 años en el Instituto Teológico de Recife (Iter), en el Estado de Pernambuco, hasta su cierre en 1989, por orden del Vaticano, bajo el comando de Juan Pablo II, considerado un crítico de la Teología de la Liberación.

Pocos meses después del cierre compulsivo del Iter, en 1990, Gebara fue procesada y condenada por el Vaticano por manifestar críticas a la doctrina de la Iglesia Católica. Su pena eclesiástica fue el “silencio obsequioso” por dos años. Durante ese período, se quedó fuera de Brasil y produjo un libro en el que aborda la cuestión del mal: “Rompiendo el silencio: una fenomenología feminista del mal”.

Sus problemas con el Vaticano se vieron acentuados cuando, en octubre de 1993, durante una entrevista para una revista de gran circulación en Brasil, hizo declaraciones sobre el aborto, afirmando que para las mujeres pobres esa práctica no era necesariamente un pecado, ya que más nacimientos significaban muchas dificultades para las madres y para los niños. La teóloga habló a partir de sus experiencias con mujeres pobres de comunidades de Recife.

“Teología Ecofeminista”; “Rompiendo el silencio: una fenomenología feminista del mal”; “Teología Ecofeminista: ensayo para repensar el conocimiento y la religión”; “Las aguas de mi pozo”; “Qué es Teología Feminista”; “Qué es Teología”; “Qué es cristianismo”; y “La Movilidad de la senzala femenina. Mujeres Nordestinas, Vida Mejor y Feminismo” son algunos de sus más de 30 títulos publicados.

Actualmente, Ivone Gebara dedica su tiempo al trabajo pastoral, da conferencias, participa en eventos en varios países y administra cursos, ayudando a formar nuevos y nuevas activistas, teólogos/as, filósofos/as y pensadores.

Ver fuente

1 2