Preguntas para desvelarse

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Posted on 6 octubre, 2011 by

Hay, en castellano, dos verbos velar, ambos provenientes del latín: uno, de velare; otro, de vigilare. Así, velar puede significar, entre otras cosas, “cubrir, ocultar a medias algo, atenuarlo, disimularlo, cubrir con velo”, y “estar sin dormir el tiempo destinado de ordinario para el sueño”. Hay también dos verbos desvelar: uno, de origen castellano, a partir de des-velar, y otro, del latín dis-evigilare. Mientras el primero significa “descubrir, poner de manifiesto”, es decir, “quitar el velo”, el segundo, curiosamente, no es lo contrario de “estar sin dormir”, sino “quitar, impedir el sueño, no dejar dormir”. Desveladas, por tanto, en cualquiera de sus acepciones, que son muchas, no tiene nada que ver con permanecer dormidas, ni ocultas.

Las desveladas somos las que nos quitamos los velos, las que queremos quitárnoslos: los velos que nos hemos ido poniendo y los que nos han puesto, a lo largo del tiempo; los que han permitido proyectar, sobre la vida religiosa y monástica femenina, sobre sus miembros, realidades que no pertenecen a nuestra vida, llenándola, llenándonos, de tópicos y de estereotipos que han pasado, incluso, a nuestra autoconciencia.

Estamos desveladas, es decir, despiertas, en vela, en estado de alerta, no en sentido catastrofista, sino bíblico; despiertas, como centinelas que anuncian el alba, que se adelantan a ella, centinelas en la noche que intentamos agudizar el sentido de la vista a fuerza de mirar en la lejanía, que queremos aprender y adquirir el hábito de la mirada centrada y suave que traspasa la realidad inmediata y logra ver más, mejor y más lejos la figura que hay en el fondo, en el trasfondo, la profundidad de la realidad; despiertas, haciendo día de la noche, poblando las tinieblas con la luz que extingue las oscuridades.

Estamos desveladas porque queremos vivir plenamente, porque amamos a D*s, a la humanidad, a nosotras mismas, a la tierra, al universo… Y, al amar, buscamos, y la búsqueda nos mantiene en vela, repletas de desvelos, de empeños, de sueños que soñamos no dormidas, sino despiertas, conscientes, con los pies en el suelo y sin miedo a la utopía, porque confiamos.

Quitar los velos, quitárnoslos nosotras, tomando la iniciativa, sin esperar a que alguien lo haga, es hacer visible la cara oculta y ocultada, la cara desconocida que se esconde bajo ellos, para permitir que se vea –que nosotras mismas, individual y comunitariamente, veamos– lo que somos y lo que queremos y podemos ofrecer y ofrecernos. Es desnudar y desnudarnos de todo el ropaje que cubre, ocultándolo, lo que somos, quiénes somos, una a una y en conjunto. Es hacernos conscientes de que, bajo lo que nos vela, incluso mientras nos vela, hay un ser desnudo, nosotras, que clama por Ser, porque en la vida religiosa y monástica se pone en juego, ponemos, el ser entero.

¿Quiénes somos? ¿Qué nos trajo a esta vida? ¿O habría que preguntar Quién? Y si es así, ¿Quién o qué es Quién? ¿Quién o qué es D*s? ¿Nos preguntamos por D*s? ¿Lo hicimos alguna vez, o siempre estuvo ahí, como un axioma, como una premisa incuestionable? ¿Ha estado ausente en alguna etapa de nuestra vida? ¿Nos hemos atrevido a dudar? ¿Nos han desvelado las preguntas? ¿Las tememos? ¿Qué forma tienen nuestros interrogantes sobre D*s, cuando nos permitimos hacerlos? ¿Aún buscamos a D*s? ¿Podemos permanecer en esta vida sin esa búsqueda diaria, cuando hay luz y cuando falta? ¿Es nuestra imagen de D*s un ídolo? ¿Estamos dispuestas a desnudar nuestra fe de las creencias adheridas?

En la sección Pido la palabra de esta web, hay un documento titulado “El fundamento de la Vida Religiosa”. La autora confiesa la imposibilidad de seguir haciendo teología de la vida religiosa sin el testimonio de las monjas y de las religiosas, sin sus preguntas por D*s, sin su experiencia de fe, más allá de las creencias. ¿Le daremos el material que necesita?

Desveladas

Response to Preguntas para desvelarse

  1. Covadonga

    Hola: Estoy tan desfasada en estas técnicas que no se ni que significa el URL, pero voy a hacer mi pequeño comentario. Hace unos dias, la respuesta a un salmo era “Al despertar me saciaré de tu presencia” Lo habré oido montones de veces pero ese dia me tocó, lo repetí muchas veces, como un mantra y dejó en mí esta reflexión : “al despertar”, no tanto al despertar del sueño sino despertar de vivir la vida de cada dia “si haber despertado”, sin “percibir” esa “presencia” y, claro, si no la vivo no me puedo “saciar” mi vida y, el que está saciado lo da a entender, se le nota, después de lo leido anteriormente el que está saciado se desvela, se revela.Si Jesús se hace presente, si es la razón de mi hacer le digo al mundo por qué opté por El, por qué el servicio a los hermanos da sentido a mi vida y…a mi ir muriendo.

  2. Trinidad

    Tampoco yo puedo llenar el espacio del URL. Ya nos diréis que significa. De momento solo quiero compartir con vosotras el asombro y regocijo que me ha producido encontrarme con la página “Desveladas”. He leído y visto poco de su contenido, pero lo suficiente como para sentirme tocada y con ganas de seguiros los pasos. A mi manera, también yo siento ganas de desvelar muchas cosas, entre otras, la fuerza que percibo en algunas mujeres (me incluyo, porque creo ser portadora también de ella), y la capacidad para escudriñar los rincones más ocultos de la existencia de las mujeres. Con frecuencia siento necesidad de unirme al grito profético de María de Nazaret: ¡!Se alegra mi espíritu en D*s, porque ha mirado mi pequeñez!”. En esa tesitura de gozo compartido, os saludo y agradezco vuestros desvelos continuos y creativos.

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